domingo, 10 de febrero de 2008

Ficciones

El colega Gameto siempre ha dicho algo que podría ser la autentica filosofía de vida de los argentinos, “las historias hay que contarlas como molan y no como son en realidad”, y tras nuestro segundo día en Bariloche, puede que sea verdad…

Hoy (8 de Febrero) se plantea una excursión de mas acción y menos autobús, cosa que me alegra después de los tropotocientos kilómetros del ultimo día… Además el nombre como que es muy molón, “Excursión al Bosque de Arrayanes y visita a Isla Victoria”…

Tras llegar al embarcadero de Puerto Pañuelo, nos asignan el barco de excursión “con mas historia” (ósea, mas viejo) y con el nombre menos argentino que podría tener, “Modesta Victoria” (si a esto le añadimos que aquí no hay quien mencione a las Malvinas por su autentico nombre, las Falkland…).

Tras un breve paseo llegamos al bosque de los Arreyanes, esto es, un bosque de un árbol color canela con manchitas blancas y mas delicado que una rosa de pitiminí… El caso es que en plena explicación de la excursión comienzo a ver con claridad que la máxima de Gameto, anteriormente indicada es parte fundamental de un buen guía argentino (lo mismo de un argentino, guía o no)…


Que veo entre las ramas?? No es ese Tambor???


Si ayer Gustavo, el guía cachondo, nos taladro con las historias sobrehumanas del biólogo y paleontólogo Perito Moreno (coge a Hércules y Aquiles, los sumas, los elevas al cuadrado y lo mismo viene el señor Moreno y los parte la cara), hoy es nuestra guía viejuna (Dios sabe como se llama) la que o a abusado de los antidepresivos o se ha lanzado a comernos el tarro por pura diversión con el tema de los Arrayanes y Bambi… Pues eso, dice que los dibujantes de Disney se basaron en el bosque para hacer el de Bambi, y que la casita de madera del medio del bosque (reconvertida en kiosco sacacuartos de extranjeros), es muy parecida a la que sale en la película, cosa que sin dudo notablemente…

El caso es que te taladran con la idea de un bosque increíble gigantesco y demás, y luego, no esta mal, es bonito, pero vamos, queda al descubierto la fea costumbre de esta gente de gigantizar o minimizar (dependiendo de su interés) cualquier cosa…

Tras pasar por el bosque, nos llevan a Isla Victoria desde donde encontramos unas vistas increíbles de los lagos y los cerros cercanos, así como descubrimos lo dañino y agresivo del pino europeo (ese gran desconocido), que se introdujo en la Isla por los primeros colonos, y en menos de 7 décadas se ha pasado por la piedra a todas las especies autóctonas… Como Hernán Cortes pero en árbol…

Mañana comienza el frío… El Calafate nos espera.

Un saludo a todos.

1 comentario:

Vitor Manuel dijo...

Hola...

Jajaja... muy bueno...

Oye, no consigo ver el "Tambor" en la foto... donde está...???

Saludos...